Pistacia terebinthus



Descripción: Arbusto dioico caducifolio. Hojas alternas, compuestas, imparipinnadas, con 3 o 9 foliolos de color verde intenso; de unos 10 cm o más de longitud y textura semicoriácea. Generalmente, son más grandes y redondeadas que las del lentisco, recordando a las hojas del algarrobo. Las flores van del púrpura al verde, su fruto es del tamaño de un guisante y vira del rojo vivo al marrón, dependiendo del grado de maduración. Toda la planta emite un fuerte olor amargo, resinoso o medicamentoso. En el periodo vegetativo se desarrollan "agallas" en forma de cuerno de cabra que se producen en las hojas y foliolos tras la picadura de insectos. Se multiplica por semillas y por esquejes. A pesar de deslucir por la presencia de las agallas, es un árbol muy vigoroso y resistente que perdura en zonas degradadas donde otras especies han sido eliminadas. Tiene un gran valor ecológico al ser una especie pionera y resistente que fija y enriquece los suelos facilitando su colonización por otras. Es de gran valor para los pájaros y otra fauna de pequeños mamíferos que se alimentan de sus frutos y dispersan sus semillas. Es un indicador ecológico de zonas bien conservadas, poco degradadas o en recuperación. Donde medra una población de cornicabras es indicativo de una zona con pocas intrusiones humanas. Sus comunidades suelen encontrarse en zonas aisladas y remotas. El sobrepastoreo causa su desaparición.

Hábitat: De claras apetencias mediterráneo-termófilas, que apenas llega a penetrar en la provincia por algunas de sus zonas más periféricas, interviniendo en matorrales subrupícolas por los escarpes y hoces calcáreas.

Nombre común: Cornicabra, terebinto